Cumplen de nuevo con velación a sus muertos

Por Karina Vélez

XOCHITLÁN TODOS SANTOS, Pue.- Los pobladores de este municipio cumplieron un año más con la

tradición de velar a sus difuntos, decenas de ceras iluminaron las lápidas y sepulcros, pero además

las flores amarillas, nubes y gladiola impregnaron de un olor muy especial el lugar.

Las veladoras y ceras de todos tamaños ardieron durante la noche del 1 de noviembre y se

consumieron hasta la madrugada del día 2, pues la tradición dice que con ellas se guía al espíritu

de sus seres queridos y se ilumina su camino.

Al ingresar al cementerio se observa a mucha gente y aunque predominan los adultos también se

observan niños y jóvenes en el lugar, unos juegan, otros piden su calaverita y algunos

permanecen al lado de sus padres durante la velación.

Durante un recorrido por el cementerio se observa que todos los sepulcros tienen una cruz nueva,

algunas han sido decoradas con grandes flores, y a todas le cuelga un cendal blanco.

De esta forma, durante un año más los pobladores de Xochitlán Todos Santos dieron vida a la

tradición de la “quema de cera” o “velación” de sus difuntos, pero esta vez el ambiente en el

cementerio se notó a ratos festivo, y a ratos espiritual.

En algunos sepulcros suena la música de mariachi, en otros hay rezos, silencio y sollozos, pero en

todos, hay familias unidas por el amor de un ser querido que se adelantó, pero que se cree que

durante esta noche están de regreso.

Al ingresar al camposanto el profesor Javier León Ramírez, originario de este municipio nos invita a

realizar un recorrido, es el panteón viejo y ahí hay cientos de familias congregadas iluminando a

sus muertos.

En los primeros pasos del recorrido se encuentra doña Virginia Juárez Vallejo viuda de Castillo,

acompañada de sus dos hijos, ella está velando a su esposo que falleció de 32 años. “Cada año

venimos a velar a mi esposo que murió muy joven y dicen que está comprobado que ellos llegan a

visitarnos por eso los velamos y además les ponemos su ofrenda”, expuso.

Desde el Distrito Federal llegaron los Olivares para velar a sus muertos, ellos están en una cripta

en donde reposan los restos mortales de los hermanos Manuel y Perfecto Olivares y de la abuelita

Irene Camarillo.

El mariachi canta amor eterno y luego suenan las mañanitas; Griselda Olivares Cabrera y Edmundo

Olivares narraron que con música recuerdan a sus seres queridos, y con orgullo narraron que fue

doña Irene Camarillo quien impulsó la tradición de velar a los difuntos en el año 1933, luego de

que falleciera su esposo Perfecto Olivares.

En otra pequeña cripta está Yaneli Alonso Sorcia acompañada de su familia, quien dijo sentirse

orgullosa de esta tradición, que su madre le heredó pues desde los 14 años vela a su padre en ese

lugar. “Han pasado 26 años desde la muerte de mi papá y el año pasado murió mi mamá, por eso

estoy aquí con mi familia, recordando a mis seres queridos”.

Después de escuchar más historias y caminar en el cementerio, se llegó al sepulcro de la familia

del profesor Javier León Ramírez, quien narró que cada año acude a velar a los difuntos de su

esposa, pero con especial cariño la tumba de su mamá, que murió hace 9 años.

Su madre doña Trinidad Ramírez Barragán les inculcó el amor por la tradición y por preservarla a

sus generaciones.

Él recuerda a su madre como una mujer de muchos valores y con un carácter firme, además

recordó sus largas trenzas que la llenaban de una belleza singular. Alrededor de esta tumba está

también don León Ramírez otro hijo de doña Trini, que al recordar a su mamá no pudo contener

las lágrimas y la emoción al evocarla.

Velando a la mamá, y a los abuelitos maternos está Antonina Borge Petrona, a ella le acompañan

en el lugar tres hermanas, dice que eran 15 hermanos pero solo viven 12 y todos se reúnen cada

año en ese sitio, con alegría y tristeza a la vez.

Más adelante está Rocío Ríos Castillo, quien narró la pérdida de su hermano Alejandro Ríos Castillo

quien murió hace 4 años en Estados Unidos. “Él era migrante, ya tenía cuatro años trabajando en

Carolina del Norte en la construcción, cuando un día volcó la camioneta en la que viajaba y murió”.

Esta fue una pérdida muy difícil de superar pues era el hermano mayor, a quien ya no volvieron a

ver con vida desde que se fue “al otro lado”.

Alejandro Ríos dejó a un pequeño de 8 años y a dos gemelitas, que ahora acuden también a velar a

su papá.

En el panteón viejo, el actual Presidente Municipal Demetrio Vallejo Juárez también veló a su

mamá y a su padre, lo acompaña su hermana Margarita y su cuñado Senobio Guzmán. En una

misma sepultura están los padres del edil y a un lado un hermano muy querido. Ellos llenaron el

monumento de velas y dijeron que esperarían la primera luz de la mañana para retirarse.

Mientras que en el panteón nuevo está otra vez don Isaac Gutiérrez Rodríguez, ahora

expresidente municipal de Xochitlán, recordando a su mamá y a su esposa. A él le acompaña sus

hermanos quienes continúan también con esta tradición.

En el panteón nuevo hay cerca de 70 sepulturas, pero en ese sitio también la tradición se resiste a

morir. “En algún futuro aquí habrá más gente que nos deje para irse al más allá, mientras tanto

nosotros preservamos aquí también la tradición”, señalaron los pobladores.