Andrés Manuel, padrino político de los asesinos del Caso Ayotzinapa

Ahora se entiende las motivaciones electorales para que tres meses antes de la tragedia López Obrador postulara al gobierno de Guerrero al ya cuestionado Lázaro Mazón, pero no se puede comprender que no haya aún un deslinde contra quien, para los padres de Ayotzinapa, Andrés Manuel López Obrador es el padrino político de los asesinos.

Los Zapatos de Don Rafael

Don Rafael López Catarino se lleva la mano al corazón y casi susurra: “Era todo para mí”. Habla de su hijo Julio César, uno de los 43 normalistas de Ayotzinapa.

Cuenta que un día el joven le dijo que lo acompañara a comprarse unos zapatos. Don Rafael se llevó una sorpresa: “¡Y que me compra éstos!”, suelta con los ojos empañados. “Ya están rotitos… pero no me los quito porque con estos lo ando buscando y sé que donde quiera que esté él, me va a oír… porque para mí, él está vivo”.

Desde el pasado viernes que se presentaron los testimonios de los delincuentes y las fotografías que respaldan sus dichos México está triste, descuadrado, dolido, indignado hasta la rabia.

Es la peor tragedia del último medio siglo. Una brutalidad como de la Alemania nazi. Nada tan grave desde la represión de 1968-1971.

El gobierno no debe dar a este expediente el trato de cualquier otro escándalo. Porque es el más terrible de todos.

Por ello la sociedad no está de acuerdo con la gira del presidente a China. Entiendo los argumentos diplomáticos y económicos, pero se le debe dar más peso a las razones humanas. Son estos momentos en los que se exige a los líderes que lo sean y estén con los suyos.

Ayotzinapa es algo que no habíamos visto nunca. Por ello, la respuesta de los políticos y el gobierno debe ser igualmente inédita, avasalladora. No se ve aún.

Y por eso debemos creer en los zapatos de don Rafael y nunca querríamos  estar calzados en ellos.